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miércoles, 12 de febrero de 2014

UNA DE LAS MARAVILLAS DEL OCÉANO ÍNDICO



Como un oasis en medio de ese desierto líquido que es el océano Índico, así se nos aparece la Isla Reunión

Verdes colinas, verdes planicies, verdes montañas. Y dominándolo todo, los tres mil metros volcánicos del Pitón des Neiges. Este viaje descubre el contraste entre las playas coralinas del oeste, las montañas del interior y los acantilados del litoral este. De grandes contrastes en sus paisajes, Isla de la Reunión ofrece al viajero muchos encantos, con sus elevados macizos volcánicos, sus circos y bosques, cascadas y jardines botánicos que se pueden conocer realizando senderismo. Además es interesante visitar algunas de sus ciudades como la capital Saint Denis, con sus mercadillos y sus muestras de cultura y costumbres.
La isla de la Reunión es un departamento de ultramar de Francia, situado en el océano Índico, al este de Madagascar, y constituido como una región ultra periférica de la Unión Europea. Como el resto de departamentos de Ultramar, también es una región de Francia y forma parte de la República. Esta isla forma parte del archipiélago de las islas Mascareñas.
Desde París varias compañías ofrecen vuelos diarios y directos al aeropuerto Roland Garros, a 10 minutos en coche de Saint-Denis, la capital insular. Hay taxis y una línea de minibús hasta el centro. La mejor forma de recorrer la isla es en coche de alquiler; también hay líneas de autobús pero son muy lentas. La moneda es el euro y el idioma oficial, el francés, aunque la mayoría habla criollo de Reunión. La diferencia horaria con España es de dos horas más de marzo a octubre, y tres de noviembre a marzo. Se diferencian dos estaciones: la húmeda y cálida (diciembre-abril) y la seca (mayo-noviembre). El equipaje debe incluir ropa de abrigo para las noches y chubasquero; también protección solar y repelente de insectos. Aunque el agua es potable, se recomienda beberla siempre embotellada, así como lavar la fruta y los alimentos frescos antes de consumirlos.
Como actividades recomendadas en la isla: rutas de senderismo, rafting por los ríos, descenso de barrancos, submarinismo y paseos en helicóptero sobrevolando volcanes y desfiladeros. Los trekkings más famosos recorren la zona de circos del interior. La Ruta de los Volcanes, a pie o en todoterreno, bordea el cráter de La Fournaise y llega al cercano paisaje lunar de la Plaine des Sables. El valle de Takamaka se conoce como el «país de las cascadas» por sus saltos de agua. Las playas bravas del sur son el mejor destino para bucear entre corales y peces tropicales. Es aconsejable recorrer la carretera panorámica que desde Sainte-Rose bordea el volcán La Fournaise.
Hay una gran oferta hotelera ya que es un lugar preparado para el turismo, y nos brinda desde los más exclusivos hasta otras opciones más económicas como hoteles de menos estrellas, algunas casas de huéspedes, apartamentos, casas rurales, campings y albergues. Debido a su climatología, es favorable en principio viajar hasta allí en los meses que van de mayo a septiembre, cuando es muy agradable su tiempo seco con pocas precipitaciones, y temperaturas entre los 18 y los 25 grados centígrados aproximadamente. También cabe recordar que la costa oriental, al hallarse abierta a los vientos, resulta bastante más húmeda que la occidental, y su región montañosa es la que presenta mayor humedad y menores temperaturas. 

Sin duda es un destino recomendable de luna de miel para los amantes de la naturaleza, por sus contrastes en la flora y su exotismo en su fauna. 
























jueves, 30 de enero de 2014

MYANMAR, LA TIERRA DE ORO



LA TIERRA DE ORO: Myanmar (Birmania)


Hasta hace muy poco, Birmania o como se le conoce oficialmente en la UE, República de la Unión de Myanmar, ha sido un destino muy poco popular para la mayoría de viajeros, pero ahora es un favorito absoluto. Es un país situado en el sudeste asiático y recibe apodos cariñosos como “la tierra de oro” o “tierra de la sonrisa”. Ya son muchos los viajeros que deciden pasar allí unos días de sus vacaciones.
En 1989 el país más grande del Sudeste Asiático continental cambió su nombre, Birmania, por Myanmar. Tres lados de la cuenca del Río Ayeyarwady (Irrawady) están rodeados por densas montañas y mesetas. La mayoría de la población vive en el fértil valle y delta de este río. En su mayoría, la población es de etnia birmana y otros grupos étnicos (como los shan, karen y kachin) representan aproximadamente un 30 por ciento de la población. Las minorías étnicas suelen encontrarse en las zonas fronterizas y montañosas: los shan en el norte y noreste (fronteras india y tailandesa), los Karen en el sudeste (frontera tailandesa) y los kachin en el norte (frontera china). Myanmar es un país rico en reservas con fuerte base agrícola. Además, es productor líder de piedras preciosas, jade y teca.
En este país podremos ver cosas de lo más curiosas. Por ejemplo, en el Inle Lake, el segundo lago más grande de Birmania, podremos observar a los remeros de pierna. Es algo realmente increíble y único. En realidad estos remeros son pescadores que se equilibran elegantemente en el borde de sus sencillos barcos de madera mientras levantan enormes redes con forma cónica llenas de pescado. Sus barcos no utilizan motor sino una técnica un tanto extraña que consiste en remar con una pierna, dejando ambas manos libres para recoger las redes. Si quieres puedes alquilar un barco para navegar por este lago tranquilamente y visitar algunos pueblos que están rodeados de agua y campos de bambú. A veces puede parecernos un asiático Venecia, pero sin estar repleto de turistas en góndola.

No te puedes perder Bagan, es una parada imprescindible de tu itinerario. El color verde, stupas, tierra roja y más de 4.000 monumentos rodean la antigua capital construida en los s.XI y s.XII y donde el budismo fue introducido por primera vez desde el sur de Birmania y la India. Trata de descubrir Bagan en bicicleta, con un carro tirado por caballos, a pie o en globo de aire caliente, siendo esta última una experiencia imprescindible. La altura que alcanzan los globos te permitirá ver Bagan con una perspectiva completamente diferente y apreciar sus más de 4.000 monumentos. Te sorprenderá ver la cantidad de globos que hay sobre Bagan pero es una práctica muy común y son totalmente seguros.
Un lugar menos conocido de Birmania es, sin duda, las islas Mergui, un archipiélago de más de 800 pequeñas islas, la mayoría de las cuales están deshabitadas. Lo más destacable de estas islas, además de las playas vírgenes de arena blanca y el azul del mar de Andamán, son los Moken. Este pequeño grupo étnico son nómadas del mar que viven en los barcos tradicionales de madera y están constantemente recorriendo los mares. En la actualidad son alrededor de 2000, pero su población está disminuyendo rápidamente.

Sin duda es un destino para aquellos viajeros aventureros que les gusta descubrir tierras lejanas con culturas milenarias totalmente diferentes a la occidental. Sobre todo es un país poco conocido y no explotado por el turismo, así que ofrece la posibilidad de vivir una auténtica aventura indígena. Aunque hay que tener en cuenta que el régimen que gobierna el país es una dictadura militar. 









Os esperamos en nuestro próximo destino.....................



viernes, 15 de noviembre de 2013

EL VALLE DE LOS 21 CASTILLOS


Destino romántico para una luna de miel especial para aquellos viajeros que no quieren salir de Europa. En el país vecino, Francia, descubrimos una ruta de especial interés declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
 
El valle del Loira, es el valle del río Loira, en el centro de Francia, y es conocido como el «jardín de Francia». Se caracteriza por la excepcional concentración de castillos, mudos testigos de la historia francesa en uno de los ríos más influyentes del país. Los castillos del Loira fueron edificados, principalmente, en el Renacimiento, si bien el origen de la mayoría de ellos se remonta a la Edad Media. Para recorrerlos, el paseo puede comenzar en Sully-sur-Loire y continuar con el castillo de Chambord. En Cheverny, Tintín nos hace de guía durante nuestra visita al castillo más contemporáneo. El castillo de Blois nos sumerge en la historia y se nos presenta como la residencia favorita de los reyes de Francia. El Dominio de Chaumont sur Loire domina el río desde la margen izquierda del Loira: al morir Enrique II, su esposa, Catherine de Médicis, compró este monumento y exigió de su rival, Diana de Poitiers, que se lo cambiara por el de Chenonceau. Este último nos lleva a dar un rodeo por las orillas del Cher, que el castillo atraviesa con elegancia. Sigamos nuestro recorrido hasta Valençay, un regalo de Napoleón a Talleyrand. Un poco más lejos, en el Valle del Indre, la Ciudad Real de Loches, una de las más hermosas ciudades fortificadas de Francia, nos ofrece visitar una torre del homenaje y una vivienda renacentista. Después, volviendo a las orillas del Loira, nos detendremos en el Castillo Real de Amboise que fue una de las numerosas residencias de Francisco I y la de Carlos VIII. Leonardo da Vinci, quien vivió en el Clos Lucé durante los tres últimos años de su vida, descansa en la capilla del Castillo Real. En Villandry, recorreremos sus célebres jardines renacentistas y Azay-le-Rideau, otro símbolo del encanto de las residencias italianas. El viaje por la región Centro termina en dos fortalezas; Langeais, incuestionablemente medieval como así lo atestigua su puente levadizo en perfecto estado de funcionamiento y Chinon. Así podemos establecer la ruta de los 21 castillos para contemplar la belleza de estos monumentos con tanta historia.

Otra atracción de la zona son “Los jardines” que envuelven algunos de los castillos, representan una de las principales expresiones arquitectónicas en el Valle del Loira. Hay jardines románticos, como el de La Chatonnière, o el Grand Courtoiseau; de perfume, como el de Chamerolles, ingleses, como el de Sasnières; italianos, como el de Valmer o de inspiración asiática, como el que rodea a la pagoda de Chanteloup. En el Valle del Loira se pueden encontrar parques y jardines que parecen sacados de un cuento de hadas, como el de Rivauy jardines-huertos, como el de la Bourdaisière y, por supuesto, el jardín renacentista de Villandry (Touraine), el más emblemático de todos.

Las ciudades a visitar en la orilla del Loira que concluyen esta ruta son Orleans (un paseo por Orléans lleva a descubrir animadas calles, la grandiosa catedral gótica de Sainte-Croix, el Hotel Groslot, una imponente plaza Mayor con terrazas, y encantadoras callejuelas medievales y renacentistas), Blois (elegido por los Reyes de Francia y la Corte del Siglo XVI como lugar de residencia, Blois invita a soñar recorriendo las estancias de su majestuoso castillo, y a pasear por sus tortuosas callejuelas llenas de encanto. Su centro histórico, sus barrios antiguos, sus monumentos de una gran riqueza arquitectónica como la Catedral Saint-Louis, la Iglesia de San Vicente, el palacio de Alluye o la Abadía de San Laumer, otorgan a Blois el título de “ciudad de Arte y de Historia”), Tours (esta ciudad, cuyo barrio medieval es un modelo de renovación y animación, simboliza el verdadero arte de vivir francés. No hay que dejar de visitar el barrio peatonal Plumereau ni el Mercado de Flores, que se celebra cada sábado), Chartres (si el nombre de Chartres es conocido internacionalmente se debe, sin duda, a su catedral, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Mezcla de lo mejor del arte de los siglos XII y XII, la Catedral de Nuestra Señora se erige como el monumento medieval más prodigioso de Europa tanto por su arquitectura, como por su dimensión o por sus 2.600 m2 de vidrieras originales) y Amboise (la ciudad de los Reyes de Francia y del Renacimiento).
 
Para hospedarnos durante la ruta recomendamos escoger alojamientos con encanto, ya que muchos de los castillos son actualmente hoteles y restaurantes que ofrecen habitaciones de lujo ambientadas en la época renacentista; y así, elaborar una luna de miel digna de príncipes y princesas.

Para llevar a cabo la ruta existen varias opciones, pero sin duda recomendamos realizar un crucero por el río Loira y combinarlo con tramos en bicicleta (recorrido seguro y señalizado, preparado para ello con áreas de descanso y comunicación en tren).

 

El broche final a este viaje lleno de romanticismo nos lo otorga unos días de estancia en la ciudad del amor por excelencia, París. Combina la ruta de los castillos con unos días visitando esta hermosa ciudad.
 
 
 
 
Publicado por Banara Tours, 15/11/2013